El pasado viernes les recomendamos saludar el fin de semana con un buen gin-tonic que relajara las tensiones y refrescara un poco, porque este septiembre apunta a ser tan caluroso como el peor de los agostos. Y quizás algunos consideren un pecado proponer un coctel tan sofisticado en esta tierra de cerveceros natos… Para nada…
Cada
vez más cubanos son adeptos a esta bebida, y numerosos establecimientos, como
Melesio Grill, la incluyeron en su barra porque sale bien, siempre y cuando sea
elaborada como Dios manda… Cada maestro tiene su librito, y el nuestro es
especialmente “secreto”, pero sí podemos mostrarle cómo elaborar un buen
gin-tonic en casa, si tiene lo que lleva.
Para
hacerlo, usted necesita básicamente hielo, ginebra, agua tónica, un cítrico y
una copa, que no cualquier recipiente sirve, no: al César lo que es del César,
y al gin-tonic, una copa de balón o, en su defecto, un vaso ancho. Así garantiza
capacidad, una boca ancha para captar los aromas y sabores, y un soporte que
impide que “se caliente” demasiado rápido.
Luego
consígase hielo grande, gordo y duro, porque su propósito es enfriar la copa,
no aguar la bebida. Lo mejor sería echarle hielo industrial, de esos que
cristalizan rápido y demoran en fundirse. Eche hielo sin miedo, pero tampoco meta
un iceberg en la copa. Bastan 3 o 4 cubos para darle al envase la temperatura
ideal.
Es
difícil elegir una ginebra entre tantas marcas y variedades, por eso le
recomendamos usar la que tenga a mano. Para el gin-tonic suele usarse la
ginebra seca, dividida en cinco familias de sabores: las clásicas con aroma a
enebro (Seagram´s, Plymouth, Tanqueray), las cítricas (Tanqueray Ten, Van Gogh,
London #1, Larios 12), las especiadas (Magellan, Brecon, Citadelle), las
herbales (Gin Mare, Blackwoods) o las afrutadas o florales (G’Vine Floraisson,
Fifty Pouns, Geranium). Según los que saben, las diferencias entre todas son
muy sutiles.
Como
decía Solón de Atenas, nada con exceso, todo con medida. Echarle demasiada
ginebra al gin-tonic no lo hace mejor, si no más fuerte. La proporción ideal es
una unidad de ginebra por cuatro o cinco de agua tónica. Es la mejor
manera de disfrutarla sin emborracharnos… La tónica debe estar lo más fría
posible, y dejarla caer con cuidado en la copa. Los barmen de nivel suelen usar
una cuchara mezcladora en forma de varilla, para “inocular” el agua sin que
pierda gas.
El
toque final consiste en una leve aromatización extra, insinuante, que no opaque
el aroma original de la ginebra. Basta con añadir una piel de cítrico, fresca y
jugosa, como hacemos en Melesio Grill. Y ya está… ¡Salud!


