lunes, 12 de septiembre de 2016

Hablando de Gin Tonics… ¿Cómo hacerlo en casa?




 El pasado viernes les recomendamos saludar el fin de semana con un buen gin-tonic que relajara las tensiones y refrescara un poco, porque este septiembre apunta a ser tan caluroso como el peor de los agostos. Y quizás algunos consideren un pecado proponer un coctel tan sofisticado en esta tierra de cerveceros natos… Para nada…
Cada vez más cubanos son adeptos a esta bebida, y numerosos establecimientos, como Melesio Grill, la incluyeron en su barra porque sale bien, siempre y cuando sea elaborada como Dios manda… Cada maestro tiene su librito, y el nuestro es especialmente “secreto”, pero sí podemos mostrarle cómo elaborar un buen gin-tonic en casa, si tiene lo que lleva.
Para hacerlo, usted necesita básicamente hielo, ginebra, agua tónica, un cítrico y una copa, que no cualquier recipiente sirve, no: al César lo que es del César, y al gin-tonic, una copa de balón o, en su defecto, un vaso ancho. Así garantiza capacidad, una boca ancha para captar los aromas y sabores, y un soporte que impide que “se caliente” demasiado rápido.
Luego consígase hielo grande, gordo y duro, porque su propósito es enfriar la copa, no aguar la bebida. Lo mejor sería echarle hielo industrial, de esos que cristalizan rápido y demoran en fundirse. Eche hielo sin miedo, pero tampoco meta un iceberg en la copa. Bastan 3 o 4 cubos para darle al envase la temperatura ideal.
Es difícil elegir una ginebra entre tantas marcas y variedades, por eso le recomendamos usar la que tenga a mano. Para el gin-tonic suele usarse la ginebra seca, dividida en cinco familias de sabores: las clásicas con aroma a enebro (Seagram´s, Plymouth, Tanqueray), las cítricas (Tanqueray Ten, Van Gogh, London #1, Larios 12), las especiadas (Magellan, Brecon, Citadelle), las herbales (Gin Mare, Blackwoods) o las afrutadas o florales (G’Vine Floraisson, Fifty Pouns, Geranium). Según los que saben, las diferencias entre todas son muy sutiles.
Como decía Solón de Atenas, nada con exceso, todo con medida. Echarle demasiada ginebra al gin-tonic no lo hace mejor, si no más fuerte. La proporción ideal es una unidad de ginebra por cuatro o cinco de agua tónica. Es la mejor manera de disfrutarla sin emborracharnos… La tónica debe estar lo más fría posible, y dejarla caer con cuidado en la copa. Los barmen de nivel suelen usar una cuchara mezcladora en forma de varilla, para “inocular” el agua sin que pierda gas.
El toque final consiste en una leve aromatización extra, insinuante, que no opaque el aroma original de la ginebra. Basta con añadir una piel de cítrico, fresca y jugosa, como hacemos en Melesio Grill. Y ya está… ¡Salud!

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