
Así, escrito deliberadamente en plural, porque en Cuba los chicharrones se comen a puñados, si las muelas muelen, y valga la redundancia... Porque el chicharrón solitario no pone a gozar ni al alma, ni al colesterol, que hay que comer sano, pero hasta eso en exceso es fatal...
Ahhh, el chicharrón, cubanísimo derivado del mamífero nacional, ese al que rendimos culto en Melesio Grill.
Dicen que cada familia lo fríe a su forma, por eso tal vez nunca aburre, ni pasa de moda...
Existe, eso sí, consenso en la tradición de cortar el pellejo del cerdo en cuadriláteros y abrirle canales con el cuchillo. Una manera muy básica de hacerlos consiste en cubrirlos con agua y sal a gusto en una caldera, y dejarlos hervir a fuego lento, hasta que el agua se consuma y la propia grasa va friendo el chicharrón hasta dejarlo crujiente...
Oiga, tremendo entrante, y para acompañar una cervecita, no tiene precio... Por cierto, en Cuba también le llaman "chicharrón" al sujeto adulador, genuflexo, lamebotas, tracatán y guatacón... De eso no encontrará en Melesio Grill. De los crujientes y criollos, aromáticos y suaves, de esas perlas que en España llaman cortezas y que nosotros saboreamos por puñados, tenemos... ¡pa comer y pa llevar!
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